Sunday, June 10, 2007


Cuelgo la ropa en el balcón, hace tanto frío que apenas puedo mover las manos, debe ser que estoy un poco desabrigada, es que cuando hago cosas en mi casa tengo que estar cómoda y la ropa abulta.

En la radio suena una canción de soda, uiii justo es la que me encanta, "la ciudad de la furia", decido no subirle el volúmen, total sé que llegarás pronto y esa canción solo me hace pensar en tí.

Se escucha como si estuvieran abriendo la puerta. Entras y me saludas como es de costumbre, me preguntas como he estado, y que he hecho, solo contesté esperarte, y sonreiste.

Colgaba una camisa, era celeste y estaba pulcramente lavada, me dijiste que entrara que estaba desabrigada y me podía enfermar.

Entré, me tomaste las manos y como era costumbre las tenía frías, no me soltaste, mientras me contabas cosas de tu trabajo.

Sentía un olor dulce, es que estaba haciendo un queque, el que más te gusta, de arándano.

Fuí a ver si se había cocido completamente. Aún no estaba listo.

Te acercaste a la cocina y me pregustaste, si quería té con leche. Respondí que sí y con sumo cuidado lo preparaste.

Nos sentamos a la mesa mientras sonaba "podrás ocultarte bien y desaparecer entre la niebla".

Me comentas, que en la noche vienen unos amigos, yo solo sonreía, sabía la suerte que tenía de que estuvieses ahí, a mi lado. ¡Cuanto había esperado ese momento!.

Depronto suena el telefono, se acaba la canción.
Nuestro mundo incluyendote, comienza a nublarse y de a poco todo se esfuma.
Ahora lo entiendo, es que todo fue un sueño.